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Crónica de una Alternancia Anunciada

             Después de ochenta años de priismo en Puebla, el partido azul llegará a Casa Puebla. A pesar del asombro de muchos (priistas), el equipo morenovallista lo logró. Tal vez para los perdedores, este sea el momento de señalar culpables, pero de qué sirve, lo hecho, hecho está y esperemos que lo que está por venir sea lo mejor para nuestro Estado.

Desde la designación del candidato del PRI, los panistas sabían que la tarea sería más fácil de lo que pensaban, afortunadamente para ellos la imposición del candidato los había favorecido y sólo era cuestión de tiempo y de operar una campaña que no implicaría mayor problema que promover el voto switcher, el cual no simpatizaba en lo más mínimo con el abanderado tricolor.

Algo que tampoco vieron, o no quisieron ver en el partido en el poder, fue que al interior sus militantes tampoco estaban de acuerdo con la designación del contendiente priista, familias que generación tras generación, comicios tras comicios habían votado por el PRI, no les gustaba que ese fuera su representante, muchos llegaron a dudar de su capacidad y a otros simplemente nunca les inspiró confianza.

Poco a poco se fueron desarrollando las campañas, llenas de descalificaciones y de acusaciones infundadas. La guerra sucia había comenzado, en algún momento se llegó a pensar que ésta ayudaría al PRI en sus aspiraciones, ya que la gente se estaba convenciendo que ambos candidatos eran igual de malos, corruptos e incompetentes, sin embargo no se dieron los efectos esperados.

Se buscó modificar la percepción de la sociedad por medio de las encuestas manipuladas, sin embargo el tricolor no engañaba a nadie más que a ellos mismos, quienes se confiaban y no querían aceptar que a las reuniones de la mega coalición asistían miles de personas, de las cuales siempre se reportaron entre ellos, menos de la mitad.

En más de una ocasión el PRI pensó que estaría en el poder por seis años más, todo indicaba que su operación política estaba dando resultado, sin embargo sabían que no podían dejar de trabajar ya que los de enfrente se acercaban peligrosamente, a pesar de las reiteradas advertencias, la estrategia nunca cambió.

El tricolor como siempre, confiaba en su estructura, había quedado demostrada su eficacia años atrás y era poco probable que esta vez fallaran. Pero, no contó con la fuerza arrolladora de Moreno Valle, el cual llegó a convencer a los ciudadanos, sector del cual el PRI se olvidó por completo y que fue el que decidió el destino de las elecciones.

No podía faltar la ayuda de la madrina del futuro gobernador, la cual anunciaba la llegada de ocho mil maestros a Puebla para cuidar uno por unos los votos de su pupilo Rafa. Ahora si los priistas tenían motivos para pensar que las cosas serían más complicadas de lo que en cualquier momento se hubieran imaginado.

Llegó el día del cierre de campañas, Moreno Valle abarrotó el estadio Cuauhtemoc, cosa que dejó a más de un priista con la boca abierta, nadie pensó que el partido opositor contará con tanto capital político. Acto seguido el PRI realizó su cierre el cual no tuvo el mismo aforo que el del día anterior. Algunos no querían ver lo que realmente pasaba y lo atribuían al partido de fútbol México-Argentina, sin embargo una fuerte incertidumbre empezó a rondar al búnker tricolor.

Finalmente para poner la cereza en el pastel, pocos días antes de las elecciones empezaron las campañas de promoción al voto, descuentos en tiendas departamentales, de abarrotes y servicios, lo único que tenía que hacer la gente era mostrar su dedo marcado con la tinta indeleble aprobada por el Instituto Electoral. Otra campaña que también tuvo un gran éxito fue la de “Caza un Mapache”, en la cual se le darían cincuenta mil pesos a la persona que atrapara a alguna persona que alterará el desarrollo de las elecciones.

Es así como llegamos al tan esperado 4 de julio, día en el que los poblanos acudieron a sufragar con la esperanza de cambiar el rumbo del Estado. La estructura del PRI no era la maquinaria aceitada que siempre funcionaba como reloj suizo, los movilizadores no habían salido de sus casas, no levantaban el teléfono para mandar a su gente a votar, el recurso no llegó a manos de las estructuras y se quedaba atorada entre los intermediarios. Era bien sabido que antes de las cinco de la tarde el PRI ya había perdido la capital pero aún quedaban esperanzas en el interior del Estado. Ya pasadas las once de la noche sucedió lo inevitable, todas las encuestas de salida daban como ganador al candidato de la mega coalición por lo que el priismo no viviría un sexenio más en Casa Puebla.

Desde un principio se esperaba una elección competida, pero nadie se imaginó la madriza (Moreno Valle dixit) que le iban a dar al tricolor. Ya es muy tarde para lamentarse y es momento de que el partido se levante y empiece una reestructuración que le permita seguir siendo una fuerza política dentro del Estado. Por ahora esperemos que la decisión de los poblanos sea la mejor para todos y que nadie se arrepienta de haber obtenido la tan anhelada democracia.

 

"La actitud ociosa de un ejército es su más seguro camino hacia la derrota. Napoleón Bonaparte.

Lic. César A. Hernández Morales.

 
     
 
 
 
 
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